Los paseillos hacen que me acuerde de mi difunta madre. Ella y yo ibamos casi siempre a la esquina de la calle Rioja con Florida, junto a un bar que creo ya no existe. Recuerdo ver pasar a mi primo en Belakiak, y después irme con ella a un puesto que. había en Dendaraba donde vendían fascículos antiguos y compraba videojuegos en diskettes. Eran otros tiempos.
Han pasado más de 30 años desde entonces y las cosas han cambiado. Mi madre ya no está entre nosotros, pero yo acudo a cada paseillo por ella. He cambiado de esquina, pero sigo estando en la calle Florida, y ahora saco muchas más fotos que entonces. Pero todo eso parece que va a pasar a mejor vida, porque según una noticia que compartió ayer Gasteiz Hoy la Policia Local ha planteado cambiar el recorrido y el número de paseillos. La pelota está ahora en el tejado de las cuadrillas de blusas y neskas, y según me informan algunas personas, ya hay quienes quieren crear un frente común para decir NO a la propuesta oficial.
Nadie me ha pedido que escriba mi opinión, pero siento la necesidad de hacerlo porque este proyecto es un pequeño granito de arena dentro de nuestras queridas y amadas fiestas. Y sentía la necesidad de valorar la noticia.
Tengo claro que el paseillo necesita cambios, porque visto desde fuera, ha perdido mucho interés social. Salvo los de Santiago y el 5 de agosto, el resto tienen poca asistencia de público si los comparamos con los de hace unos años, y en el fondo comprendo el porqué. Aunque yo me lo paso bien fotografiando e interactuando con mucha gente que aprecio, es cierto que puede resultar a ser muy tedioso porque apenas hay novedades.
Veréis, hay cuadrillas cuyos miembros apenas te sorprenden. Pasean el vaso, cantan alguna canción y van del punto X al Y. En definitiva, ves unos borrachos pasear. Hay otras que cada día te sorprenden con algo, o son activas y animan a quienes se agolpan a cada lado de la calle. Sea como fuere, el producto global es algo muy parecido los 5 días para alguien de fuera de las cuadrillas, por lo que es difícil que atraiga a la gente.
Y esto no pasa desapercibido para quienes mandan. Cerrar calles y contratar a personal para controlar esto supone un precio que, puede que para algunos, sea demasiado alto para lo que ofrece la kalejira de blusas y neskas. Le añades la desunión entre federación y comisión, la división del paseillo de vuelta… y tienen una buena excusa para unir todo en un solo sitio.
Creo que el paseillo necesita cambios, pero deberían nacer desde dentro hacia fuera, y no al revés. Entre las dos kalejiras se organizan decenas de actividades por parte de las cuadrillas que a partir de ahora deberían recolocarse en la agenda, saturando las horas de la comida o merienda (porque damos por perdida la mañana). Ese rato también servía para descansar, para desaturar el centro un poco, algo que se iría al garete en caso de salir adelante la nueva propuesta.
Creo que los paseillos necesitan una buena excusa, como era antes ir a los toros. Necesitan innovación interna, no sé cómo ni con qué, pero la necesitan. No sé si reconocimientos a las mejores ideas o mejores cuadrillas, si hacer trends o algo como la kiss cam moverá gente o los hará más animados, pero creo que un solo paseillo largo en pleno agosto por una zona llena de gente y sobrecargada de ruido será lo mejor.
Prefiero dejar las cosas como están pero debemos hacer algo para que vuelva a brillar los que sin duda son algunos de los actos más divertidos e interesantes de nuestras fiestas. Os invito a que me comenteis ideas para hacerlos más interesantes. Sabéis que estoy por Instagram 🙂
Alberto Cabello Mayero «pixelillo»
